viernes, 27 de abril de 2007

Descubren nuevas especies de insectos bajo una fábrica de cemento en Israel

Un grupo de investigadores de las Universidad Hebrea de Jerusalén ha descubierto un nuevo ecosistema de crustáceos e invertebrados situado bajo una fábrica de cemento en las proximidades de Tel Aviv.
Se trata de ocho nuevas especies de insectos invertebrados y de unicelulares desconocidas hasta ahora, y que han sido descubiertas en la localidad de Ramle (Tel Aviv) según informaron los investigadores.


Se trata de ocho nuevas especies de insectos invertebrados y de unicelulares desconocidas hasta ahora, y que han sido descubiertas en la localidad de Ramle (Tel Aviv) según informaron los investigadores.


Las nuevas especies están en una cueva prehistórica bajo la cantera de la fábrica de cemento Nesher, que quedó al descubierto durante unas excavaciones de rutina.
La cueva, de unos 2,5 kilómetros de largo y unos 100 metros de profundidad, data de hace millones de años y en ella se ha descubierto un pseudo-escorpión y cuatro tipos de crustáceos.
Hanán Diamantman, biólogo de la Universidad Hebrea, aseguró que "las nuevas especies halladas son desconocidas para la ciencia". Y los análisis de ADN demuestran características genéticas muy exclusivas que responden al aislamiento del ecosistema durante millones de años.

Completamente ciegas

Debido a que la cueva ha estado cerrada durante millones de años las especies descubiertas están absolutamente ciegas.

"Ninguna de las especies analizadas tenía ojos, lo que significa que perdieron la vista a lo largo de su evolución", explicó el investigador, quien agregó que "es una cueva de una biodiversidad fantástica".

El lugar del descubrimiento
La cueva se encuentra en una zona de piedra caliza que en tiempos prehistóricos estuvo cubierta por el mar Mediterráneo, y que al retirarse el agua salada, la lluvia creó en su interior espectaculares cuevas, entre ellas una repleta de estalactitas y estalagmitas hallada en la década de los cincuenta.

El geógrafo Amos Frumkin, también de la Universidad Hebrea, explicó que el aislamiento del ecosistema se debe a una densa capa de roca en la parte superior que no dejó pasar el agua, y que mantuvo la cueva absolutamente seca.

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