jueves, 17 de mayo de 2007

I. Resumen de lo visto hasta los momentos:
El estudio de los insectos es abordado por la entomología, una rama de las ciencias biológicas. Etimológicamente, la palabra entomología proviene de entomon: ‘insecto’ y logos: ‘estudio, tratado o acción’, por lo que significa: ‘estudio de los insectos’. El término insecto, viene a su vez del término latino insectum, que significa cortado en, lo que describe con gran acierto a estos animales ya que su cuerpo está dividido, ‘cortado’, en segmentos generalmente bien diferenciados.
Los insectos forman parte del grupo de animales más antiguo, y también el más diverso y numeroso desde que apareció la vida en el planeta: los artrópodos. Por lo mismo, antes de comenzar a hablar de los insectos, creemos conveniente señalar algunas de las características más importantes de este grupo.
Los artrópodos, cuyo nombre significa ‘de patas articuladas’ (del griego arthron: ‘articular’ y podos: ‘pie’), aparecieron en los mares del Cámbrico hace más de 500 millones de años y desde entonces ha sido, en cuanto al número de especies, el grupo dominante sobre la Tierra. Fueron, además, los primeros animales que pasaron del ambiente acuático al terrestre; incursionaron tierra adentro y se adaptaron a todos los hábitats de este medio.
Dentro del grupo de los artrópodos se encuentran muy diversos animales que reciben diferentes nombres comunes, entre ellos: alacranes, tarántulas, arañas, vinagrillos (todos pertenecientes a los Arachnida); garrapatas, turicatas, pinolillos, aradores, arañas rojas, etc.son fácilmente reconocibles, entre otras, por las siguientes características:
•Patas articuladas.
•Exoesqueleto (esqueleto externo).
•Simetría bilateral.
•Cuerpo segmentado.
•Metamorfosis (cambio en forma durante el ciclo de vida).
Otras especies están catalogadas como plagas muy perjudiciales y destructoras de una gran variedad de plantas, así como de granos y otros productos almacenados.
No todos los insectos son dañinos para el hombre; hay muchos benéficos, como las abejas productoras de miel que reditúan grandes ganancias, o el gusano de seda, que es la larva de una mariposa secretora de la delicada sustancia con la que se manufacturan finas telas de gran valor comercial, y otros más.
Los ácaros forman un grupo muy grande, a pesar de lo que muchas de sus especies, tan frecuentes y numerosas como las de los insectos nombrados, son prácticamente desconocidas para los humanos. Esto se debe principalmente a su pequeño tamaño, que los hace pasar inadvertidos no obstante que se encuentran en todas partes. Las formas más grandes, que se designan con el nombre común de garrapatas, son las únicas que el hombre conoce bien, no sólo por su tamaño sino porque son parásitas del ganado y de otros animales domésticos.
Los insectos representan del 75 al 80% de todos los integrantes del reino animal y se han descrito alrededor de un millón de especies. Se encuentran distribuidos por todo el mundo, ocupando principalmente ecosistemas terrestres y dulciacuícolas. La mayor riqueza de especies se ubica en las regiones cercanas al Ecuador y va disminuyendo conforme se acercan a los polos.
Los insectos se abrieron paso por doquier, invadiendo y monopolizando todos los rincones habitables, aprovechando la más insignificante fuente de alimento. A medida que este reino iba colonizando el planeta, se fueron formando especies con características distintivas que les permitían adaptarse a su ambiente y forma de vida. La evolución masiva de los insectos afectó de manera profunda la evolución de las plantas y de los restantes animales que estaban en contacto con ellos. Cada uno de estos últimos es actualmente resultado de la influencia de los insectos sobre sus antepasados.
Los insectos son reconocidos por las siguientes características generales:
•Cuerpo dividido en 3 regiones: cabeza, tórax y abdomen.
•Simetría bilateral.
•Presentan metamorfosis (cambio en forma).
•Apéndices articulados.
•Son los únicos artrópodos que tienen alas.
•Tienen exoesqueleto (esqueleto externo).
•Tres pares de patas articuladas en los adultos (con algunas excepciones).
•Dos pares de alas en los adultos (con excepciones).
•Sistema circulatorio abierto.
•Cordón nervioso ventral.
•Sistema respiratorio con tráqueas.
•Sistema excretor representado por tubos de Malpighio.

II. Morfología externa (forma externa)
La cabeza, cráneo o cápsula cefálica es la primera región del cuerpo de un insecto. En ella se encuentra un par de antenas de distintas formas y tamaños que cumplen una función sensorial, un par de ojos compuestos capaces de percibir imágenes y pueden existir 2 ó 3 pequeñas unidades llamadas ocelos que actúan como receptores de los cambios de intensidad de luz. Además, en la cabeza se localiza el aparato bucal, estructura relacionada con la alimentación de los insectos que puede ser: masticador, raspador-chupador o chupador.
Esquema de la cabeza de una langosta, donde se muestra la ubicación de los ocelos.
El tórax está situado entre la cabeza y el abdomen. En él se encuentran los órganos locomotores, adaptados a cumplir una función determinada como saltar, caminar, cavar, nadar, excavar, posarse, colgarse, colectar polen, sujetarse y oír, entre otras, y las alas que permiten el vuelo. El tórax esta compuesto de tres partes o segmentos. La primera es la que porta el primer par de patas; la segunda contiene las patas medias, además de incluir el primer par de alas (cuando existen) y de la tercera salen las patas posteriores y el segundo par de alas (cuando existen).
El abdomen, la tercera región, es la parte posterior del cuerpo de los insectos. En él no hay patas o apéndices articulados. Está compuesto de segmentos que se unen entre sí por membranas intersegmentales que se extienden permitiendo los movimientos, en particular los respiratorios, la distensión del abdomen durante la maduración de los huevos y su alargamiento durante la postura. En el abdomen se ubica la mayor parte de los sistemas del insecto, como el reproductor, excretor y las vísceras. En cada segemento abodominal se puede observar un par de orificios en forma de ojal llamados espiráculos a través de los cuales penetra el aire al aparato respiratorio.
En el abdomen existen dos tipos de apéndices: los asociados con la reproducción y los no asociados con ésta. Los últimos, llamados cercos, se localizan en los segmentos terminales y son estructuras de función sensorial (detectan cambios en la dirección del aire, de temperatura, de humedad, etc.); en algunos casos sirven al animal como defensa, como sucede en las tijerillas. Los apéndices asociados con la reproducción reciben el nombre de genitales externos o aparato genital y se localizan a partir del octavo segmento en las hembras y a partir del noveno en los machos (en los ortópteros).
Exoesqueleto o esqueleto externo
Los insectos presentan una estructura que los cubre totalmente, llamada exoesqueleto o esqueleto externo. Esta pared es resistente y le da protección y forma al cuerpo. A la capa externa se le llama cutícula
El color de un insecto se al efecto óptico de la luz sobre la superficie de la pared del cuerpo que cuenta con un pigmento. El color metálico iridiscente es resultado de la refracción de la luz.
La pared cuenta con numerosos procesos externos e internos. Los externos incluyen las setas, espinas y escamas. Algunos de ellos están constituidos únicamente por cutícula aunque siempre incluyen las tres capas de la pared. Las setas tienen un crecimiento hacia el exterior de las células epidérmicas y otras tienen un origen multicelular. Los procesos externos de la pared son plegaduras hacia dentro del organismo. A las invaginaciones de la pared del cuerpo se les llama apodemas y se pueden observar externamente en forma de estrías (sutura). Los procesos internos proporcionan áreas para la inserción de los músculos y fortalecen o refuerzan la pared.
Esquema de los tipos del aparato bucal en los insectos.
Apéndices articulados
La mayoría de los adultos cuenta con tres pares de patas articuladas que están formadas por cinco piezas: coxa, trocánter, fémur, tibia y tarso.
La principal función de las patas es la locomoción pero existen varias modificaciones de acuerdo con las funciones auxiliares que llevan a cabo. En la campamocha, que es depredadora (come otros insectos), el primer par de patas es prensil y cuenta con espinas en la tibia y fémur que le permiten atrapar a su presa. Los grillotopos tienen las tibias delanteras muy robustas y con extensiones para poder utilizarlas en la excavación. En los insectos saltadores los fémures de las patas posteriores están muy desarrollados en comparación con aquellos que utilizan poco sus patas, como es el caso de los mosquitos, que las tienen sumamente delgadas y débiles. En algunos insectos acuáticos las patas están adaptadas para la natación y por eso presentan una serie de pelillos.
La presencia de alas en los insectos ha sido una ventaja muy grande en su lucha por la existencia. Las alas los capacitan para movilizarse ampliamente con el fin de encontrar alimento adecuado, para alejarse rápidamente de sus enemigos y otros peligros, para dispersarse, para encontrar parejas y para localizar sitios para anidar que no sean accesibles a muchos de sus enemigos naturales. El número de alas en los insectos varía entre los diferentes órdenes. Los insectos nunca tienen alas funcionales sino hasta que están completamente desarrollados, o sea, en su forma adulta, aunque muchos insectos adultos no las poseen.
Los pescaditos de plata y las colas de resorte representan grupos de insectos sin alas cuyos ancestros, aparentemente, tampoco las tuvieron. Las pulgas, piojos y ciertas hormigas y pulgones son considerados formas degeneradas cuyos distantes ancestros poseyeron alas que se perdieron en el camino a una adaptación para una vida más sedentaria en el suelo o en el cuerpo de los animales o plantas. Las alas de algunos mayates se han atrofiado o son inútiles, de tal manera que son incapaces de volar. Otros insectos, como las termitas y las hormigas, rompen o cortan sus alas después de un solo vuelo nupcial y antes de empezar su vida en el suelo.
Esquema de algunos tipos de patas de los insectos.
En los diferentes órdenes las alas varían muchísimo en forma y apariencia y son estructuras muy importantes en la clasificación de los insectos. La mayoría de los nombres de los insectos terminan en ptera, que significa ala. Así, los Díptera (moscas) son los insectos de ‘dos alas’, los Coleóptera (escarabajos, mayates) son los insectos de ‘alas de estuche’, los Lepidóptera (palomillas y mariposas) son los insectos con ‘alas de escamas’, los Hemíptera (chinches verdaderas) tienen ‘medias alas’, los Hymenóptera (avispas, abejas) son los insectos de ‘alas membranosas’ y los Orthoptera (chapulines, langostas entre otros) poseen las ‘alas rectas.
Chapulín mostrando sus dos pares de alas.
Simetría Bilateral
La simetría que presentan los insectos es bilateral, o sea que divide su cuerpo en dos mitades con características semejantes.
III. Metamorfosis
Se le llama metamorfosis al cambio de forma que sufre la mayoría de los insectos a lo largo de su ciclo de vida.
Al inician ésta, generalmente, siendo huevos de fuertes caparazones con gran capacidad para resistir las condiciones más adversas. Los huevos de los insectos muestran gran variedad de formas y colores.
Los individuos que surgen del huevo pueden tener tres tipos de forma. Los insectos primitivos, como los apterigotos (sin alas), surgen como reproducciones a pequeña escala de los adultos y llegan a la madurez rompiendo los exoesqueletos que les van quedando demasiado justos. Así, desde que deja el huevo hasta que muere el insecto es igual, salvo por el hecho de que aumenta de tamaño y madura sexualmente al avanzar su edad.
El segundo tipo de desarrollo incluye una etapa diferenciada antes de la madurez. El animal no sale del huevo como un adulto en miniatura, sino como ninfa. Ésta se parece al adulto en muchos aspectos, pero presenta diferencias importantes. Por ejemplo, en los insectos alados las ninfas carecen de alas. En algunos casos las ninfas emergen de huevos depositados en el agua y pasan su fase de estado inmaduro (náyade) respirando bajo el agua mediante branquias, como las libélulas y de caballitos del diablo. Ahí maduran y crecen hasta estar listas para salir como adultos. En cierto momento, se desprenden de su exoesqueleto por última vez y empiezan a respirar aire; unos brotes en el tórax, invisibles en las ninfas, se hacen alas y, por fin, se vuelven insectos adultos. La secuencia huevo-náyade-adulto, en la que la aparición de las alas marca la etapa final del desarrollo, se llama metamorfosis incompleta .
El tercer tipo de metamorfosis es aquella en que el individuo sale del huevecillo con una forma totalmente diferente a la que tendrá de adulto. El insecto, al salir del huevo, es conocido como larva y ésta, muy frecuentemente, vive en un ambiente diferente y tiene distintos hábitos que el animal adulto. Las larvas suelen tener piezas bucales masticadoras aunque los adultos las tengan de perforación o succión; carecen de ojos compuestos y pueden tener pares adicionales de patas en el abdomen o carecer totalmente de ellas. Las larvas antes de llegar a la edad adulta deben pasar por una etapa llamada pupa o crisálida.
Chapulín mostrando los diferentes estadíos ninfales
En los insectos, los grandes cambios se producen después de salir del huevo. Esto se debe a que el crecimiento del insecto está marcado por una serie de aumentos bruscos y visibles de tamaño en cada muda del exoesqueleto. Entre las mudas, el insecto vive periodos en que le es imposible crecer a causa de la pared del cuerpo (exoesqueleto) que lo envuelve. Estos periodos de tamaño estático terminan con un crecimiento súbito que hace que el insecto se arrugue y comprima dentro de su armadura. A ello sigue la muda, y el insecto, ya libre, transforma su crecimiento casi imperceptible en un crecimiento visible porque su nuevo exoesqueleto puede expandirse. En esencia, el exoesqueleto de un insecto se compone de una capa exterior dura y una interior más flexible situadas ambas sobre la delgada capa de células vivas que podría llamarse ‘piel’.



Bachiller: ENDER RUBIO
C.I:16886090
Definición de la Metamorfosis

El desarrollo de los insectos es muy variado y diferente según las especies. Así vemos que algunos, al nacer son meras miniaturas de los padres, como ocurre en un grillo o un saltamontes, que alcanzarán la forma adulta por crecimiento seguido, marcado por diversos cambios de tegumento, por la aparición de los órganos del vuelo y por el desarrollo de los genitales. Se dice de éstos que tienen metamorfosis sencillas, y presentan, tanto de jóvenes como de adultos, un mismo tipo de aparato bucal, ya masticador, como en los ejemplos citados, ya chupador, como en los hemípteros. En otros insectos, las larvas son acuáticas y aéreos los adultos; mas a pesar de este cambio de vida, su desarrollo no está interrumpido por un periodo ninfal o de reposo, por lo que se les puede estudiar entre los de metamorfosis sencillas. Es lo que ocurre en las libélulas y efémeras. En un tercer grupo están incluidos los insectos que, de jóvenes, son muy distintos de como más adelante han de ser, revistiendo la forma de larva u oruga, en la que no es posible reconocer al adulto. El paso de larva a adulto está marcado no sólo por grandes modificaciones, sino también por un período en que el animal no se mueve (salvo en contados casos), o, al menos, no puede trasladarse de un sitio a otro. Esta etapa es conocida con el nombre de ninfa, pupa o crisálida.
Los insectos que tienen metamorfosis sencillas, o paurometábolos, sufren, durante su desarrollo, tan sólo diversas morfosis de crecimiento, en las que el animal se desprende del tegumento quitinoso en que ya materialmente no cabía, y aparece con uno nuevo, mayor. Por esta causa el insecto no va aumentando poco a poco de tamaño, sino que el crecimiento se verifica como por saltos en cada uno de los cuales se aprecia un desarrollo mayor. Hacen su aparición en una de estas morfosis los órganos del vuelo, en forma de pequeños muñones, que en la morfosis sucesiva serán ya bastante mayores, y que al terminar la última se extenderán y tomarán la forma y aspecto característico de las alas que les correspondan. Durante el proceso de su desarrollo el animal no deja de alimentarse. Los cambios de tegumento no significan sino otros tantos breves períodos de quietud, los precisos para que el nuevo tegumento tome consistencia y pueda servir de inserción a los
músculos.

# En el segundo grupo, o hemimetábolos, la vida del animal ofrece dos períodos diferentes, el primero de los cuales tiene lugar dentro del agua y el segundo al aire libre. Durante su vida larvaria han de respirar dentro del agua por unas falsas branquias que, en realidad, son simples tráqueas modificadas mientras que al llegar a adultos la respiración se efectuará por medio de tráqueas normales. Existe en ellos, por lo tanto, alguna mayor diferencia entre la larva y el adulto que en los paurometábolos. Después de haber sufrido diversas morfosis de crecimiento, llega el momento en que las larvas acuáticas, abandonando el agua, suben a la superficie apoyándose en alguna planta o ascendiendo por las piedras, hasta cruzar el espejo líquido. Entonces quedan inmóviles un corto tiempo, mientras su tegumento se hiende por encima y da paso al adulto. Este ha de permanecer quieto el tiempo indispensable para que sus alas tomen consistencia, conseguido lo cual comenzará un activa vida aérea, muy distinta de la que hasta aquel momento ha gozado en el seno de las aguas. No existe, por tanto, en ellos, un periodo ninfal de reposo, ni cambios notables en su estructura interna.

# El tercer grupo comprende los insectos de metamorfosis complicadas u holometábolos. Las formas jóvenes, larvas u orugas, activas y muy voraces por lo general, van acumulando los materiales que requieren para su ulterior desarrollo y sufriendo diversas morfosis, hasta que llega un momento en que han completado su crecimiento en esta fase, y entonces después de haberse escondido en tierra o resguardado debajo de una piedra o en un capullo tejido para este objeto o simplemente al aire libre, se transforman en ninfa o crisálida. En ésta ya se perciben a veces las partes y apéndices del futuro insecto, aunque de modo más o menos vago, como si estuviese envuelto en un sudario; pero en otros caso el animal parece haber vuelto al período de huevo, de un huevo grande, en el que, ni exterior ni interiormente es posible reconocer ni a la larva de que procede ni al adulto que va a originar. En esta forma permanecen más o menos tiempo, sin moverse ni alimentarse. Entre tanto se verifican en su interior importantes cambios, a veces una casi completa desintegración de los tejidos o histolisis, seguida de una reconstrucción de las estructuras o histogénesis que han de ser necesarias al adulto. Al fin, la crisálida o ninfa, cuyo tegumento se rajará en forma especial, da paso al insecto adulto o imago. Éste aparece ya en la forma definitiva, en la que no crece más y no toma, en muchos casos, sino pequeñas cantidades de alimento, las necesarias para compensar el desgaste que experimente su organismo. El adulto vive relativamente poco tiempo, por lo común el preciso para la fecundación y puestas de los huevecillos que han de perpetuar la especie.
Por circunstancias especiales existen en el desarrollo de algunos insectos diversas fases supletorias, como indicaremos al tratar de las cantáridas y sitaris en los coleópteros, y de las mantispas en los neurópteros. En estos casos se dice que el insecto presenta hipermetamorfosis; y en ellos suelen distinguirse dos tipos de larvas: la primera es activa y busca el medio de llegar hasta las larvas o provisiones almacenadas por otro animal, a cuyas expensas ha de desarrollarse, y la segunda, en que se transforma la primera después de logrado su cometido es por completo diferente de forma, sin patas, y apropiada para ir dando fin de las provisiones que otro almacenó con muy distinto objeto.


Tipos de larvas y ninfas

En las larvas se distinguen varios tipos. Algunas se asemejan por la forma del cuerpo y apéndices a los insectos primitivos, como las campodeas, por lo que se las ha denominado larvas campodeiformes; tiene patas torácicas, pero no abdominales, y el cuerpo es recto y estrecho; son, por lo general, zoófagas y muy ágiles. Otras son las conocidas orugas en las que, además de las torácicas, existen patas tuberculosas en el abdomen que les sirven para andar. De ellas es buen ejemplo el gusano de seda. En otras, el cuerpo grueso y cilindráceo, provisto de patitas torácicas, aparece curvado y descansando, no sobre la superficie ventral, sino sobre uno de sus costados: son las larvas melolontoides, como las de los escarabajos sanjuaneros y las melolontas. En muchos otros tipos, las larvas carecen por completo de apéndices; su cuerpo es más o menos vermiforme, y puede presentar caprichosas y notabilísimas formas, en especial en algunos de los pequeños himenópteros parásitos del grupo de los proctotrúpidos y calcídidos.
En las ninfas o pupas también pueden distinguirse diversos tipos. En las verdaderas ninfas, o pupas libres, se reconoce bastante bien la forma del cuerpo del adulto, sobre el que aparecen aplicados los apéndices, como ocurre en los neurópteros, coleópteros e himenópteros. En las crisálidas, o pupas obtectas, características de las mariposas y dípteros ortorrafos, las alas y apéndices están más apretados contra el cuerpo y cubiertos por el tegumento quitinoso en forma que no hacen sino ligero relieve. Las pupas de los dípteros ciclorrafos constituyen un tercer tipo, pues en ellas se conserva el último tegumento larvario, que se endurece y queda formando una protección o cápsula, el pupario, al animal que encierra, al que no está soldado; las de este tercer tipo se denominan pupas coartadas.
Las ninfas permanecen inmóviles; pero es necesario recordar que casi todas las crisálidas pueden mover más o menos su abdomen de un lado a otro y que las ninfas verdaderas tienen a veces algunos movimientos. En las rafidias incluso llegan a mover con gran soltura varias partes de su cuerpo.

Clasificación DE LOS INSECTOS

Son muy numerosas las clasificaciones que se han propuesto para los insectos, basadas casi todas ellas en la forma del aparato bucal, en las metamorfosis y en las alas. Pesando ventajas e inconvenientes, hemos procurado simplificar lo más posible, y asimismo, reunir los distintos órdenes en dos subclases de extensión muy desigual:


Subclase apterigógenos
ProturosColémbolosTisanuros
Subclase Pterigógenos
Ortópteros
Tricópteros
Dermápteros
Himenópteros
Pseudoneurópteros
Tisanópteros
Pseudortópteros
Hemípteros
Coleópteros
Dípteros
Estrepsípteros
Lepidópteros
Neurópteros

Algunos autores establecen una división dentro de la subclase de los pterigógenos, atendiendo a las metamorfosis y al modo de desarrollo de los órganos del vuelo, y así los separan en exopterigógenos y endopterigógenos. Los primeros son los que tienen metamorfosis sencillas, y en ellos falta por lo común el estado de pupa o ninfa, y los órganos del vuelo se desarrollan al exterior (ortópteros, dermápteros, pseudoneurópteros, pseudortópteros, tisanópteros y hemípteros). Los segundos tienen metamorfosis complicadas, presentan siempre un periodo de ninfa o crisálida, y los órganos del vuelo se desarrollan en el interior del cuerpo (coleópteros, neurópteros, tricópteros, himenópteros, dípteros y lepidópteros). Recientemente, los colémbolos han sido separados de los insectos y ubicada en una nueva rama
IVAN FEREIRA
CI: 17.579.926
SECCION : A

viernes, 11 de mayo de 2007

AVISPAS PARA EL CONTROL BIOLOGICO DE PLAGAS EN GANADO

El control biológico de las plagas que afectan a la producción intensiva de ganado cuenta con un nuevo sistema desarrollado por expertos estadounidenses. Se trata de una técnica capaz de acelerar la producción de avispas parasíticas, de reducir la presencia de moscas que afectan al ganado y de limitar el uso de insecticidas en granjas de producción ganadera y aviar.
Según una investigación llevada a cabo por expertos del Servicio de Investigación Agrícola de EEUU (ARS, en sus siglas inglesas), la aplicación de calor permite aumentar la producción de dos especies de avispas, la Muscidifurax raptor y la Spalangia cameroni, dos de los parasitoides de moscas más utilizados en los sistemas de producción intensiva ganadera y aviar. Expertos del Centro de Entomología Médica, Agrícola y Veterinaria de Florida se han basado en la producción de estos parasitoides a partir de la aplicación de calor.
El nuevo sistema consiste en matar las pupas de la mosca (estadio previo a la fase adulta del insecto) con un choque de calor, teniendo en cuenta que las larvas de los parasitoides se desarrollan en estas pupas y, como resultado, matan a las moscas. Con ello se pretende reducir el tiempo de producción de estos parasitoides, aumentar la tasa de parasitismo y, en consecuencia, reducir el número de moscas. Además, el sistema pretende ofrecer a los «productores de insectos» un sistema alternativo a la irradiación, mucho más lento y costoso. Las investigaciones realizadas hasta ahora constatan que las larvas muertas pueden mantenerse almacenadas en bolsas plásticas refrigeradas durante al menos cuatro meses.
Para el estudio, los expertos han utilizado dos de las especies de parasitoides más comunes en las instalaciones de producción animal intensiva, Muscidifurax raptor y S.cameroni. Estas especies acostumbran a poner un solo huevo dentro de una «caja» puparia de mosca, donde la larva de la avispa se alimenta antes de que se convierta en adulto. El parasitismo de las pupas de mosca por parte de una o más de estas especies puede alcanzar hasta el 40 % en las instalaciones de producción animal intensiva.


Articulo Leaborado por:

Alfredo Aguilar Chacon

C.I 17.129.219

Metamorfosis Completa de un Insecto






Los insectos con este fenómeno tienen un estadio pupal o pupa antes de la última muda, en el cual el individuo no se mueve y tiene un cambio muy considerable hacia la forma adulta. Si presentan alas, éstas se desarrollan internamente durante los estadios inmaduros. Poseen estadios larvales o inmaduros completamente diferentes del estadio adulto y la mayoría de las veces viven en diferentes hábitats, poseyendo diferentes hábitos. A estos organismos se les conoce como holometábolos y, como ejemplo, podemos señalar a las mariposas.
Este mecanismo permite sortear condiciones adversas como el invierno o la sequía, entre otras, e implica la interacción de diferentes fenómenos y cambios en los individuos. Para comprender mejor cómo sucede la metamorfosis, veamos qué ocurre en el caso de la mariposa monarca.
Ésta ha sido muy admirada por el fenómeno de migración en el que participa, pues uno no puede imaginarse cómo puede soportar un viaje tan largo un insecto tan pequeño y frágil; se han desarrollado muchos estudios al respecto. Sin embargo, también son de sorprender todos los cambios fisiológicos y morfológicos que los individuos de esta especie sufren a lo largo de su vida.
Como todas las mariposas pasan por todos los estadios que suponen una metamorfosis completa: huevo, larva, pupa y adulto
El huevo de la Mariposa en algunas es de un color que va del blanco grisáceo al crema y tiene forma semejante a un barril Vive en estado de huevo aproximadamente 7 días. Este estadio no puede considerarse en realidad una muda pues la larva se encuentra dentro del huevo y va creciendo hasta que sale y se come el cascarón.
En las primeras etapas el animal tiene forma de gusano y pasa por cinco estadios larvarios en los cuales va aumentando de tamaño.
Las larvas tienen franjas transversales de color negro, amarillo y blanco y se dedican principalmente a comer.
El animal vive en este estadio juvenil aproximadamente tres semanas. En cada muda (de las cinco por las que pasa como larva) forma un nuevo exoesqueleto suave que se va expandiendo por la presión sanguínea y que posteriormente, por acción química, se endurece.
En cada muda el exoesqueleto viejo se rompe y sale la larva en el siguiente estadio.
A fin de prepararse para convertirse en pupa, la larva deja de comer y elimina lo que le haya quedado de alimento en su tracto digestivo. La pupa deja el último exoesqueleto viejo de larva y permanece inmóvil.
El animal posee un sistema endocrino muy complejo y el control de la metamorfosis es realizado principalmente por tres hormonas. La primera es la hormona cerebral, producida precisamente por las células neurosecretoras del cerebro, que estimula las glándulas de la muda. Estas glándulas secretan, a su vez, ecdisona, la segunda hormona, que promueve el crecimiento de la larva. Aunada a estas dos actúa la hormona juvenil, tercera hormona, cuyo trabajo es inhibir la metamorfosis. Una vez que la mariposa ha alcanzado el último estadio larval, se deja de producir ésta, para permitir a la ecdisona promover la formación de la pupa.
La pupa es aparentemente inactiva y no se alimenta. Sin embargo, a pesar de que no posee actividad visible, es cuando el animal realiza más actividad fisiológica y en ella se llevan a cabo cambios considerables.
En este momento se produce la histólisis, proceso en el que las estructuras de la larva se transforman en el material que se va a utilizar en el desarrollo de las estructuras adultas, y la histogénesis, proceso en el que se desarrollan las estructuras adultas.
Las fuentes principales de material para la histogénesis son la hemolinfa (que es el equivalente a la sangre humana), el cuerpo graso (órgano fuente de energía en los insectos) y el tejido histolizado (como los músculos de la larva). Las alas y las patas se desarrollan de la cutícula (la piel endurecida de todo insecto, o exoesqueleto, cuya composición es de quitina) de la larva. En el último estadio larvario estos tejidos se dedican a construir estructuras adultas que se manifiestan recién cuando el insecto pupa construye su crisálida. El resto de los órganos pueden ser conservados desde la larva o pueden ser reconstruidos a partir de las células regenerativas.
El cambio de los órganos internos durante la metamorfosis depende de la actividad de éstos durante los diferentes estadios. Así, el corazón, el sistema nervioso y el sistema traqueal cambian muy poco. Otros, que están presentes de manera rudimentaria en la larva o que no existen, se desarrollan en la pupa para presentarse en los individuos adultos; tal es el caso del aparato reproductor.
La mariposa monarca tiene una pupa que por su coloración y estructura recibe el nombre de crisálida y que se encuentra generalmente pegada cabeza abajo en los troncos y hojas de las plantas. Se adhiere a la superficie de éstos por medio del cremáster, un hilo grueso a base de la seda que produce y que se encuentra al final del abdomen.
La crisálida es gruesa, de color verde pálido a verde azulado, con manchas doradas y negras, de forma oval Cuando se acerca la hora de que el adulto emerja, se obscurece y su cubierta permite ver a la mariposa, pudiéndose percibir el color de las alas y su completo desarrollo.
Articulo Elaborado Por:
Alfredo Aguilar C.I 17.129.219







































































Metamorfosis estudiadas en el Laboratorio.


Como todos sabemos cada insecto posee un estado de evolucion y posee adaptaciones en su morfologia dependiendo del ambiende donde el se desarrolla.

A continuacion encontraremos un resumen sobre los tipos de Metamorfosis y las modificaciones que realiza cada insecto en su desarrollo esto fue estudiado en el laboratorio:

Dependiendo de cada especie podemos encontrar que algunos Insectos mas evolucionados realizan todas sus transformaciones a traves de diferentes estados en la vida del mismo.

Estos procesos son: huevo, larva, pupa y adulto.


Pero Tambien existen especies que no realizan completamente su metamorfosis si no que es incompleta llega a algun estadio y despues solo comienza a crecer y cambiar su exoesqueleto.

Ahora describiremos cada tipo de Metamorfosis:


Ametábola ("sin" metamorfosis). Los insectos que presentan este tipo de desarrollo no tienen alas en su etapa adulta y la única diferencia entre la ninfa y el adulto es el tamaño. Ejemplos de organismos con este tipo de metamorfosis son los protura, los colémbola y los tisanuro.


Hemimetábola (con metamorfosis "incompleta"). Las ninfas son acuáticas o viven en las agallas de las plantas. Difieren considerablemente de los adultos. Organismos de este tipo son las libélulas, cuyas ninfas son acuáticas y los individuos adultos son alados.


Parametábola (con metamorfosis "gradual"). Los individuos adultos son alados y tanto las ninfas como los adultos viven en el mismo hábitat y el cambio principal es en el tamaño. El insecto palo y la mantis religiosa tienen este tipo de desarrollo.


Articulo Elaborado por:

Br Alfredo Aguilar Chacon

C.I 17.129.219

FORMACION DEL EXOESQUELETOS


NEOMAR BUITRAGO
14.250.253
Introducción

Esqueleto, término aplicado a todas las estructuras rígidas o semirrígidas que sirven de soporte a los tejidos blandos del cuerpo de un animal, y proporcionan apoyo para la acción muscular. En los vertebrados, al esqueleto se le llama endoesqueleto, ya que se forma dentro del cuerpo. Ciertos animales invertebrados, como los insectos y los crustáceos, tienen esqueletos que reciben el nombre de exoesqueletos porque se encuentran en el exterior del cuerpo.

Exoesqueleto

El caparazón de sílice o de calcio que segregan ciertos protozoos, conocidos como foraminíferos, constituye una forma de exoesqueleto. Las esponjas poseen un exoesqueleto constituido por espongina, que es una sustancia elástica y dura. Los celentéreos segregan una gran variedad de sustancias exoesqueléticas, que varían desde la cubierta elástica de las medusas hasta el material pétreo que depositan los corales. El caparazón de la mayor parte de los moluscos está compuesto por carbonato de calcio y por una sustancia orgánica básica, denominada conchiolina. Entre los insectos, cada una de las tres principales divisiones del cuerpo, cabeza, tórax y abdomen, están incluidas en un armazón de placas córneas. Las placas que constituyen cada división primaria están separadas de las placas de la siguiente división por un tejido elástico que permite la flexibilidad de los movimientos que realiza el insecto. Los apéndices están recubiertos por vainas que son proyecciones del exoesqueleto; un tejido elástico, similar al que se encuentra entre las placas, une los distintos segmentos de los apéndices entre sí y con el cuerpo del animal.

Endoesqueleto


Los vertebrados poseen un grupo de estructuras más o menos rígidas, constituidas por cartílago o por hueso, o por una combinación de estos dos tipos de tejido conectivo. La más primitiva de estas estructuras es la notocorda, que es una espina dorsal de tejido cartilaginoso que poseen los peces. Los animales más desarrollados, desde el punto de vista evolutivo, poseen un esqueleto axial, formado por el cráneo, la columna vertebral y las costillas; y un esqueleto apendicular formado por las cinturas pélvica y pectoral, y por los apéndices. Al principio, el esqueleto que se forma en el embrión de los animales superiores es cartilaginoso; el calcio y el tejido óseo se van depositando a medida que el organismo alcanza la madurez. En los seres humanos, el proceso de endurecimiento del hueso, denominado osificación, se completa en torno a los 25 años de edad. El último hueso que se osifica es el esternón. El número total de huesos que posee un determinado animal varía con su edad porque muchos huesos se fusionan entre sí durante el proceso de osificación. El número promedio de estructuras esqueléticas diferentes en una persona joven es de 200, sin incluir los seis huesillos de los oídos. El esqueleto humano está sujeto a diferentes alteraciones patológicas, las más importantes de todas son las fracturas, el raquitismo, Enfermedad deficitaria, y la osteoporosis


jueves, 10 de mayo de 2007

metamorfosis

Metamorfosis de los incestos.


Los insectos son animales de sangre fría con tres pares de patas, tres partes en su cuerpo (cabeza, tórax, y abdomen), y por lo general, dos pares de alas. Un rígido esqueleto externo cubre el cuerpo de un insecto para protegerlo de sus depredadores. Esta coraza natural es llamada exoesqueleto. Los escarabajos, las mariposas, las cataritas, y los saltamontes son todos insectos. 2 La apariencia de los insectos adultos puede ser bastante diferente de su apariencia juvenil. Esto se debe a que los insectos pasan por una etapa llamada metamorfosis. La metamorfosis significa cambio en la forma del cuerpo, en la apariencia, y algunas veces, aún en la dieta. Todos los insectos pasan por una de dos tipos de metamorfosis -completa o incompleta. 3 Las mariposas experimentan una metamorfosis completa. ¡Después de salir del huevo, las orugas se ven muy diferentes a sus hermosos padres mariposas! Las orugas siempre tienen buen apetito -pasan la mayor parte del tiempo masticando hojas. ¡Al mantenerse comiendo y creciendo, su piel se vuelve demasiado ajustada! Así que se despojan de su piel para revelar debajo una piel nueva y suave con espacio suficiente para crecer. El proceso de despojarse de la piel se llama muda. Las orugas mudan varias veces hasta que alcanzan su tamaño completo. Luego, las orugas producen una pupa, también llamada crisálida, y se encierran dentro. Dentro de la pupa todo el cuerpo pasa por una reorganización, y surge una mariposa. Las catarinas, las abejas, las hormigas, las moscas, y las polillas pasan por una metamorfosis completa.